DEDICATORIA

Este blog está dedicado a los padres que se pasan horas y horas ante el televisor, mientras sus hijos pasan horas y horas ante la consola, y también está dedicado a los maestros que van al trabajo como quien va a la oficina, como una rutina más de su vida, que han perdido el afán de aprender (¿lo tuvieron alguna vez?) y por ello son incapaces de transmitir el más mínimo entusiasmo por los misterios del mundo a sus desafortunados alumnos.

martes, 17 de junio de 2014

Colegio Stel·la, crónica de un cierre anunciado


El Colegio Stel·la, un centro de enseñanza privado concertado fundado en el 1954 y situado en la zona alta de Barcelona, cierra este mes de junio después de cumplir 60 años de existencia. Me lo dice un amigo que trabaja allí desde hace más de 20 años. El cierre de un colegio es una mala y triste noticia que deja siempre un amargo sabor, como cuando cierra el cine de barrio donde quedábamos con los amigos las tardes de domingo. Pero, ¿el cierre de un colegio siempre es una mala y triste noticia? ¿Podemos llegar a alegrarnos sin sentir vergüenza o remordimientos por ello? Los caminos del progreso moral son, en ocasiones, imprevisibles. ¿Quién hubiera dicho que la píldora anticonceptiva representaría un paso gigantesco en la emancipación de la mujer de igual trascendencia que el derecho al voto o a la educación? Hay colegios que no deberían existir porque la pedagogía tradicional que practican supone una rémora para la buena educación, y mucho menos cuando se benefician de fondos públicos que no se destinan a la diversificación curricular y a los alumnos con necesidades educativas especiales o bien a la excelencia académica, sino a la mejora de la cuenta de resultados de sus propietarios. Espero ser fiel a los hechos y que mi amigo no se disguste por la siguiente crónica tejida con sus testimonios personales.


Financiación pública de negocios privados

Nos llevaríamos más de una sorpresa si analizáramos la contabilidad de algunos colegios privados concertados y comprobásemos hasta qué punto los beneficios se obtienen por la vía de la doble financiación que representa el concierto educativo con la connivencia de la Administración Pública. Que en España la educación privada concertada sea un negocio es patente a la vista de su amplia presencia en el sector: un 22,6% de toda la educación primaria y secundaria, 16 percentiles por encima del 6,5% de la media en Europa, según un estudio de Izquierda Unida[1]. No es en absoluto casual que los titulares del colegio Stel·la hayan decidido el cierre patronal cuando el Departament d’Enseyament de la Generalitat les ha retirado el concierto de diversas líneas al no cumplir el requisito principal de la ratio de alumnos. Lo que me lleva a plantearme la siguiente pregunta: ¿cuántos colegios privados concertados serían viables como negocio sin las subvenciones y la financión del Estado? ¿Exactamente qué derecho estamos garantizando con los tributos de todos los ciudadanos, la elección de centro de enseñanza o simplemente la eufemísticamente llamada libre empresa? Yo mismo quisiera educar a mis hijos en una escuela genuinamente libre de la red de la XELL con el mismo concierto educativo que tiene una escuela de cualquier congregación religiosa o entidad de capital riesgo, pero no tengo ese derecho. Lo que me lleva a pensar que en ausencia de equidad no hay justicia que valga, y sin justicia el Derecho es en la práctica una ficción que sólo sirve para legitimar las relaciones de poder existentes en las que unos pocos mandan mientras que la mayoría obedece y sólo se la necesita para apropiarse de sus capacidades y sustraer sus recursos.

Las causas de la pérdida de alumnado las analizaré más abajo, pero ahora es pertinente considerar algunas cifras. Si el principio fundamental de los conciertos educativos es garantizar el derecho a la educación de los hijos desde la libre elección de centro por parte de los padres, entonces cabe esperar la gratuidad de la escolarización para los niveles educativos obligatorios, exceptuando las cuotas para sufragar los inevitables gastos de suministros, alquileres y mantenimiento de edificios, material escolar, cursos de formación del profesorado, intereses financieros o por créditos hipotecarios, impuestos, etc. De todos estos gastos el mayor es el del alquiler. Pero resulta que en el caso del colegio Stel·la sus titulares son también los propietarios de los tres edificios en los que se realiza su actividad. Y por lo que respecta al mantenimiento es manifiesto el abandono de los tres edificios, de las instalaciones y del equipamiento, sobre todo en los últimos tres años. Y qué decir de los cursos de formación en un colegio que nunca ha tenido un plan ni estratégico ni  integral de formación, que hasta hace tan sólo 3 años los pocos cursos existentes los organizaban los delegados de personal al margen de la titularidad y dirección pedagógica y financiados con fondos públicos, hasta que los titulares descubrieron una nueva vía de doble financiación y ofertaron unos  mini cursos de inglés de poca utilidad práctica pero que al menos servían para que los docentes pasaran un buen rato riéndose unos de otros e incluso de algunos formadores, encontrando un poco de alegría en un entorno laboral deprimente. Una formación que ha tenido su colofón este año con el programa TREVA que ha resultado ser un completo fiasco, puesto que varios profesores no lo han cursado, unos cuantos más no han realizado la segunda fase del mismo, y lo que es peor no ha tenido ninguna aplicación ni concreción en las relaciones laborales, las relaciones de enseñanza-aprendizaje y la acción tutorial por la falta de asertividad, empatía  y liderazgo del mismo equipo directivo que lo ha promovido.

No obstante, las cuotas de escolarización, de las actividades complementarias y de los servicios que ya eran elevadas (si las comparamos con otros centros concertados de la zona en torno al Paseo de la Bonanova) se han ido incrementando, lo mismo que las aportaciones económicas a la Fundación Privada Stel·la. Huelga decir aquí que la forma jurídica de la Fundación privada en el sector de la enseñanza ha resultado en algunos centros concertados nefasta para los verdaderos fines de la educación ya que ha servido para desviar los fondos públicos a unos titulares de centros con espurios intereses en la educación. Y claro, después de campañas publicitarias tan perseverantes como aquella de "yo no soy tonto", los compulsivos consumidores y usuarios van y se lo creen, y después  no hay quién les engañe con unas cuentas como las del colegio Stel·la que, por lo que respecta a los ingresos por parte de las familias, para el curso 2013-2014 en los niveles concertados  y no concertados (Jardín de infancia y Bachillerato), según las actas aprobadas por el Consejo Escolar y el APA[2], son las siguientes:

1r ciclo infantil: 188 € (cuota) + 60 € (Fundación) x 24 (Alumnos) = 5.952 €
2n ciclo infantil: 36 + 162 x 47 = 9.306 €
Primaria: 106 + 116 x 130 = 28.860 €
ESO: 36 + 222 x 106 = 27.348 €
Bachillerato: 340 + 60 x 102 = 40.800 €

Total mensual: 112.266
Total anual: 1.122.660

Si para la empresa MONTVIKEL, S.A., que contrata a la mayor parte de los trabajadores del colegio Stel·la, siendo la Fundación privada Stel·la la que contrata al resto del personal no docente, el indicador del margen de beneficio para el año 2013 fue de un 10% (habiéndose producido una variación respecto al año anterior de un -4%), según un informe que se puede consultar en la Gestoria virtual Axesor[3], entonces  la plusvalía obtenida por sus propietarios, la familia Nogués Antich, que son también los titulares del colegio Stel·la, asciende a 112.266 €, una cantidad nada despreciable por ofrecer un servicio educativo que está subencionado. No obstante esta plusvalía puede ser sensiblemente mayor porque los alquileres de los tres edificios del colegio se computan como gastos cuando pertenecen a los mismos titulares. Naturalmente todos estos cálculos son conjeturas y extrapolaciones, y su validación requiere consultar la información financiera que se encuentra en el Registro Mercantil. Pero puede ser útil para hacerse una primera idea del volumen de negocio que mueve la educación en un centro concertado como este colegio. De todos modos cualquier padre puede hacer cuatro cálculos y llegar a unas estimaciones parecidas. Además, como todos los consumidores o usuarios sabemos, el precio de un bien es caro o barato en función de su utilidad y el beneficio que comporta. Si el balance es negativo entre lo que uno paga y lo que uno recibe a cambio, entonces no hay equilibrio posible, y la sensación de engaño no tarda en ir acompañada de desconfianza, desafecto y finalmente pérdida de fidelización.

Cuando unos padres anteponen el aprobado de sus hijos a la calidad de la enseñanza y eligen un centro como el colegio Stel·la (aproximadamente un tercio de las familias), en el momento que esto se acepta no se les puede vender después la moto que sus hijos suspenden porque no tienen suficiente nivel o porque arrastran dificultades para el aprendizaje, sin ofrecer al mismo tiempo ninguna solución más allá de la externalización de las atenciones que requieren esos alumnos o bien del aprobado al final del curso cuando la presión de esos mismos padres va acompañada de la amenza de cambio de centro. Del mismo modo que no es de recibo responsabilizar a los profesores del suspenso de esos mismos alumnos cuando la titularidad no ha dispuesto los medios necesarios para atendender a los alumnos con problemas o trastornos de aprendizaje, a fin de ahorrarse dinero, o simplemente se ha negado a aplicar el régimen disciplinario del centro a aquellos alumnos con conductas negativas que han impedido el buen funcionamiento de las clases, a fin de evitarse pérdidas de alumnos, si bien lo que han conseguido con esta pasividad es la fuga de algunos buenos alumnos o de aquellos otros que no reciben la atención que precisan por el clima enrarecido de las aulas. Aquí tenemos, en mi opinión, una de las causas del cierre patronal, en la medida que ha supuesto que, en los últimos tres años, se haya pasado de tener más de 600 alumnos matriculados a tener este año tan sólo 409 alumnos, y que en el pasado mes de mayo sólo se pudiera hacer la previsión de 291 preinscripciones para el próximo curso, aproximadamente un 71% de los alumnos matriculados este curso, según la información facilitada por los propios titulares del colegio Stel·la.

Por otra parte, a esos ingresos de los 409 alumnos matriculados en el colegio, hay que añadir los ingresos por los menús escolares, que con diferencia representa la principal fuente de ingresos, después de las cuotas por escolarización, en aquellos centros privados que ofertan el servicio de comedor. En este mismo curso 2013-2014 se han servido cada día unos 301 menús aproximadamente  (unos 200 de Jadín de infancia, Infantil y Primaria -todos los alumnos matriculados- y unos 100 de Secundaria) a un precio de 9 euros cada uno, lo que supone unos ingresos de 59.598 euros mensuales y de 595.980 euros anuales aproximadamente. Si partimos del supuesto bien razonable que los beneficios netos por el servicio de comedor gestionado con criterios puramente mercantiles pueden representar entre un 20% y un 40% de los ingresos, entonces podemos suponer que la plusvalía obtenida puede oscilar entre 119.196 y 238.392 euros aproximadamente. La nutrición de un escolar es un factor fundamental no sólo para el desarrollo de un niño y un adolescente, sino también para el aprendizaje. Si los responsables de un colegio son conscientes de este hecho y actúan en consecuencia, no deberían hacer de una actividad tan sensible para la salud un negocio. Sin embargo, sólo hay que analizar cualquiera de los menús servidos en el colegio Stel·la para comprobar que la calidad de los alimentos, su variedad y la elaboración de los mismos tiene un deficiente valor nutricional y dietético, muy alejado de las recomendaciones de los expertos.



Rebozado y contenido de queso y Jamón cocido de un San Jacobo
industrial servido frecuentemente en el menú escolar del colegio Stel·la

Llegados a este punto el lector puede pensar que un profesor de un colegio como el Stel·la ha podido hacerse el ciego, el sordo y el mudo para conservar su puesto de trabajo, pero quizás le cueste entender el mismo comportamiento por parte de los padres, y en particular por los responsables del APA y los miembros del Consejo Escolar. Sobre todo cuando los alumnos pueden contar en casa sus experiencias desagradables con los menús o los problemas o conflictos que puedan tener en las clases sin que se les dé ninguna solución satisfactoria. Sobre el autoengaño en la educación se pueden escribir ríos de tinta. Pero en esta ocasión la mejor respuesta es la más sencilla a la vista de los acontecimientos.

Por lo que respecta al APA se acaba de descubrir un agujero contable de cerca de 190.000 € hasta el año 2007, una cifra que puede aumentar cuando se revise la contabilidad de los años anteriores a esa fecha. Según ha informado la actual junta del APA a los padres del colegio, entre los que se encuentran algnos docentes, se está reclamando esa cantidad al que fuera los últimos siete años el presidente de esta asociación, una reclamación que de no ser satisfecha puede convertirse en una demanda de responsabilidad patrimonial, a parte de la posible malversación, administración desleal o apropiación indebida. Cuando hay dinero de por medio es fácil hacer callar la boca, y si además hay un presunto delito es fácil imponer la ley del silencio. Por lo demás, la elección de la Junta del APA arrastra desde hace muchos años un déficit democrático. Si bien es cierto que la participación de las familias suele ser escasa en la mayoría de APAs, tanto de centros públicos como privados, este hecho no justifica que no se celebren con todas las garantías las elecciones a la renovación de su junta. Muchos padres pueden dar testimonio de ello. En democracia nunca debería aceptarse como algo normal que la titularidad de un centro concertado imponga unos candidatos y que sólo se permita votar a aquellos miembros de la comunidad escolar afines a sus intereses. La cultura democrática es un valor fundamental para la existencia de un Estado de derecho porque es la vía más eficaz para corregir los abusos de poder y garantizar la equidad. Y para un centro de enseñanza debería ser el pilar fundamental que sustente las relaciones entre todos los miembros de la comunidad educativa. Cuando la democracia se sustituye por formas de gobierno no participativas y que se situan al margen de la deliberación pública, en la práctica no es posible controlar las conductas de quienes nos gobiernan, quedando expuestos los afectados a sus caprichos y arbitrariedades. El agujero contable antes mencionado es la mejor evidencia de las consecuencias negativas del abandono de la democracia, dejando de puertas afuera de los colegios nuestra condición de sujeto político.




Y con respecto al Consejo Escolar más de lo mismo. Todos los representantes de la comunidad escolar siempre han sido designados a dedo por los titulares del centro, eso sí, con el grosero simulacro de unas elecciones para salvar las apariencias, pero sin ninguna supervisión independiente ni censo electoral. En este nuevo episodio de déficit democrático encontramos, en mi opinión, otra de las causas del cierre patronal, por la falta de transparencia y control en la organización, gestión y dirección del centro. Del mismo modo que entre muchos docentes de los centros públicos  con estatuto de funcionario existe la creencia que ellos son los dueños de sus centros, anteponiendo en ocasiones sus intereses particulares a los de los usuarios de su actividad, como es el caso de la jornada intensiva de junio, hay titulares de centros concertados que se creen que pueden hacer lo que les venga en gana ignorando que la aportación de fondos públicos les exige el cumplimiento de unas normas fijadas por la administración educativa. Ahora bien, este comportamiento de los titulares no sería posible sin la complicidad de los otros miembros de la comunidad educativa, así como sin la pasividad de los representantes de la administración y de los sindicatos. La cultura democrática no puede evitar por sí sola la aparición de abusos de poder, corruptelas y prevaricaciones, pero sí permite descubrirlas, denunciarlas y corregirlas. El hecho que los titulares del colegio Stel·la jamás hayan tenido ningún control en su gestión, que jamás hayan sentido el aguijón de la crítica por parte de los otros miembros del Consejo Escolar, les ha ensimismado en su poder absoluto y ha hecho que su autoridad se pervierta y adopte la forma del autoritarismo. De este modo, los errores que han cometido estos últimos tres años no han tenido enmienda alguna para perjuicio no sólo de todos los afectados,  sino también para ellos mismos, a la vista de su solicitud voluntaria de Concurso de acreedores el pasado mes de mayo al decidir el cierre patronal del colegio.


¡Es la moral, estúpidos!

Los colegios pueden ser centros de reclusión de niños y jóvenes. Sólo basta ver los muros y las rejas que los separan de su entorno o la temporización de las largas jornadas escolares. En este tipo de centros la pedagogía que se practica consiste en ahogar con información el espíritu de los alumnos en lugar de encender con amor una llama en su espíritu, parafraseando aquí al mayor de nuestros pedagogos, Sócrates. El centro de la relación enseñanza-aprendizaje se halla en las figuras de autordad representadas por los profesores o el director del centro. El conocimiento se concibe de una manera mercantil como una transacción desde un agente externo con el que se adquiere una deuda y cuyo pago es la evaluación de los contenidos aprendidos. Si el alumno suspende se desencadena en su conciencia un sentimiento de culpa al no haber satisfecho la deuda y quedar pendiente de pago, lo que supone la imposibilidad de pasar al curso siguiente o bien la recomendación de un cambio de centro o incluso del tipo de educación. De este modo se efectua en la vida escolar un poderoso mecanismo de reproducción social. Los niños y jóvenes viven en las escuelas un proceso semejante al de los adultos en sus relaciones laborales y económicas, quienes llegan a anteponer sus obligaciones hacia el Estado, las empresas y los bancos a los satisfactores de su bienestar o felicidad. Nuestro sistema social fomenta a través de una determinada ética cívica, deontología del trabajo y consumismo basado en el crédito una relación de dependencia y servitud voluntaria que prioriza el pago a los acreedores a la satisfacción de las necesidades vitales, aunque en ello nos vaya la vida. Sirva como ejemplo nuestra Ley Hipotecaria o nuestra Ley Concursal.

 De hecho, que los colegios funcionen como centros de reclusión, además de ser aparatos ideológicos de reproducción social, es una medida más fácil y barata, a parte de no tener como adversarios a las élites económicas y las castas políticas, que la modificación de nuestra concepción de la economía y organización de las empresas, con largas jornadas laborales que impiden a los padres estar y criar a sus hijos. Pero los colegios también pueden ser espacios que cultiven la libertad, la creatividad y la responsabilidad, donde los alumnos echen a volar su imaginación, donde el pensamiento no tenga otro límite que el horizonte de los más elevados ideales culturales y donde se cultiven aquellas virtudes que suponen un valor adaptativo y que están en la base de nuestra moral universal, como es el altruismo, la pertenencia a un grupo y la confianza. En aquellos centros de enseñanza donde no se cultivan estas experiencias que nos hacen propiamente humanos se degrada nuestra condición hasta el grado cero de la brutalidad  y de la inmoralidad. Una de las cosas que me ha dicho mi amigo y qué más me ha revuelto las tripas ha sido el comportamiento negativo de algunos grupos de alumnos de la ESO tras conocer el cierre del colegio. Los adolescentes, como es sabido, tienen dificultades para regular sus emociones negativas por la falta de maduración psicológica. De ahí la importancia de la educación social y emocional en las escuelas. Si dicha educación brilla por su ausencia y también es en la práctica inexistente en sus hogares, entonces cualquier situación que comporte estrés estará fuera de su control. Pues bien, en estas últimas semanas se han observado en algunas clases conductas aberrantes, cargadas de violencia física y simbólica de algunos alumnos hacia aquellos profesores más vulnerables por no manifestar conductas autoritarias. Puesto que hablamos de menores que están obligados a asistir a la escuela, los responsables últimos de este tipo de comportamientos son los adultos. Si estos alumnos han manifestado un umbral de tolerancia muy bajo a la frustración y tenían a flor de piel la rabia que les impedía reflexionar sobre las causas del cierre del colegio es por el déficit de educación social y moral que han padecido. La ética y el civismo son materias del currículo académico, pero sobre todo son la expresión de la racionalidad humana que debe presidir todos nuestros actos y decisiones. Y su auténtica enseñanza no es a través de actividades y trabajos en las aulas, por muy resultadistas que sean sus presentaciones en PowerPoint, sino a través del ejemplo en la propia vida y del testimonio personal en toda clase de luchas y movilizaciones a favor de los derechos humanos y la justicia social. Hacer otra cosa es simplemente un acto de hipocresía, como bien han denunciado los alumnos más comprometidos del colegio Stel·la con la buena educación a través del siguiente vídeo:




La formación moral y cívica es uno de los puntales de la escuela, junto a la estrictamente académica, en una sociedad democrática. Pero para que dicha formación se efectue tiene que existir una decidida voluntad, así como un manifiesto interés por la educación, que se concreta en el proyecto pedagógico del centro. Pues bien, no deja de sorprender que en los 60 años de existencia del colegio Stel·la sus titulares no hayan fomentado jamás un proyecto pedagógico propio. Se ha dejado en manos de los sucesivos directores su ideación y aplicación, pero como ninguno de ellos tenía ni la formación ni la vocación suficiente para orientarse en materia de pedagogía no se ha hecho más que cortar y pegar los proyectos que tomaban de otros centros movidos únicamente por las ocurrencias y las modas del momento. Para una comunidad educativa un proyecto pedagógico tiene la misma importancia que una Constitución para toda una sociedad. Representa la hoja de ruta, las señas de identidad, los principios fundamentales que orientan las acciones, los procedimientos básicos para su realización y control. Un colegio sin proyecto pedagógico propio es como una novela sin argumento, en fin, un disparate. Como es un disparate que las normas legales que regulen la creación de una escuela se centren en el edificio en el que se realizará la actividad y dejen de lado la idoneidad del proyecto ideológico, como si un colegio fuese sólo sus paredes.

Estos días corre el rumor entre los profesores que el cierre patronal se debe a una operación inmobiliaria. Probablemente dicha operación esté en marcha. Presuntamente se han vendido los tres edificios del colegio al Grupo Hospitalario Quirón. Pero ningún empresario cierra el negocio de tres generaciones -que levantaron sus padres y que sus hijos esperaban continuar-, sin hacer los sacrificios que hicieran falta si hay una pasión que les mueva en su actividad. La pedagogía se puede definir como una técnica social por sus posibilidades transformadoras. Quien cree en la educación como medio de mejora y progreso de la vida social siente una poderosa pasión que le empuja a establecer generosas y benevolentes relaciones con su prójimo. En verdad, los grandes pedagogos también han sido fundadores de centros de enseñanza donde han dado testimonio de sus ideas. Si el colegio Stel·la cierra sus puertas por decisión de los titulares es porque éstos no sienten tal pasión, sino sólo la pulsión del lucro. La única responsabilidad de estos mercaderes de ilusiones es para con su patrimonio personal. Lo único extraño es que un centro de estas características haya durado tantos años, un hecho insólito que sólo acierto a explicar por la cultura de la subvención que ha caracterizado las actividades económicas de este país. Y cuando la subvención decae, como en este caso el concierto educativo, se cierra el negocio porque ya no es rentable.

Desde que se produjo el cambio en la dirección pedagógica del centro, hace tres cursos, el colegio Stel·la ha perdido más de 200 alumnos, una tercera parte del total de los alumnos matriculados por entonces. El anterior director no tenía talento pedagógico, pero tenía una conducta moral con todo el personal del centro y sabía tratar a los alumnos y sus familias. Además tenía contactos y una buena comunicación con la administración y otros centros de la zona, un activo absolutamente necesario en el sector de la educación y de difícil sustitución. No hay mejor prueba de lo aquí dicho que sus más de 35 años en la dirección del centro, lidiando con la administración en la concesión, renovación y ampliación del concierto educativo y también con los titulares en la expansión del negocio para asegurar su viabilidad. Su marcha se debió, probablemente, a diferencias insalvables con los titulares relativas a la gestión del centro y, tal vez, al proceso y a los candidatos para su sustitución. En cambio, la persona que le sustituyó ni tiene talento pedagógico, ni carisma, ni siquiera dominio del marketing. Su dirección pedagógica ha sido una calamidad y en sólo dos años, al no saber mantener su independencia y equidistancia entre los intereses de los titulares y del resto de la comunidad educativa, al alinearse claramente a favor de los primeros, ha dilapidado la herencia sin legado de una plantilla unida por relaciones informales, sin apenas conflictividad laboral y entregada a su tarea docente por motivaciones vocacionales. Su estilo directivo ha supuesto un factor negativo en la motivación de los mejores docentes y su falta de criterio pedagógico ha legitimado las actuaciones de los peores docentes, ignorando las continuas quejas de alumnos y familias, así como sus descalificaciones a aquellos otros profesores que juzgaban sumariamente, con la perversa lógica de amigo-enemigo, como responsables del mal funcionamiento del colegio, intoxicando con ello el ambiente laboral. No es una simple anécdota que a principios de este curso realizase una encuesta a todos los alumnos para que valorasen a sus profesores y como que las valoraciones obtenidas contradecían las expectativas de los titulares, a fin de poder legitimar en sus cargos al equipo directivo y a los tutores, y llegar incluso a sancionar a los profesores indomables, se mantuvieron los resultados en secreto. Basta con comparar los currículos de los docentes marginados con los de los encumbrados para percatarse de la arbitrariedad de su dirección pedagógica. De todos modos conviene subrayar aquí que la actuación que ha tenido esta persona es la que han querido los titulares del centro, ya que el principal aspecto que éstos valoran en todas las personas que han elegido para algún cargo de responsabilidad es la obediencia ciega a su autoridad.

Está claro que la preocupación que por aquellas fechas tenían los titulares de no errar en su elección para el cargo de director o directora, a fin de continuar el negocio, era más que razonable. Pero su incompetencia en materia de pedagogía les impidió ver asimismo que del error también se aprende. Y en lugar de buscar a una persona más idónea para el cargo, perseveraron en su error por no querer asumir sus responsabilidades. Uno de los rasgos que más diferencia una persona racional de otra irracional es que la primera siempre asume su parte de responsabilidad y no culpabiliza a otros ni mucho menos busca un chivo expiatorio. Si esta conducta nos lleva en nuestras relaciones sociales a la justicia y la felicidad, en el ámbito de las relaciones laborales hace posible la viabilidad de la empresa por simple pragmatismo. No hay combinación más nefasta para un empresario que la toma de decisiones conducida con los criterios de los gustos personales, teñida con las actitudes de prepotencia y acompañada con la más necia ignorancia. El resultado ya lo conocemos.

Que un empresario eche a perder su negocio es algo incomprensible, pero entra dentro de lo probable. De hecho, en nuestro país sólo tres de cada diez negocios familiares -como es el caso del colegio Stel·la- llegan a la tercera generación, y según los estudios que uno consulte esta cifra puede ser incluso mucho menor. No existen fórmulas magistrales para llevar un negocio. Si fuera así no cerraría ninguno. Pero sí existen algunos principios suficientemente razonables, como la prudencia y la profesionalización. De todos modos, si un empresario está mínimamente asesorado difícilmente perderá su patrimonio personal con el cierre de su sociedad. La responsabilidad patrimonial de una sociedad sólo alcanza a los bienes y derechos de la sociedad y no al patrimonio personal de sus titulares. Liquidado el patrimonio de la sociedad, si no se puede probar la existencia de negligencia profesional o de un delito por parte de sus socios, se extingue su responsabilidad con respecto a sus acreedores. Hablando en plata, que la mayoría de empresarios que cierran sus sociedades se van de rositas con todas las plusvalías generadas. Si para cualquier negocio esto puede parecer normal –al fin y al cabo nuestro derecho consagra la propiedad privada como el máximo bien que hay que proteger-, si se trata de un negocio que ha existido gracias a las subvenciones del Estado no debería ser aceptado como algo normal. Y si además se trata de un centro de enseñanza, el cierre patronal debería ser tratado de una forma especial. El problema es que existe un vacío legal al respecto, porque la administración educativa puede lavarse las manos si los alumnos de los niveles obligatorios se derivan a otros centros -aunque no sean del agrado de los padres, incumpliendo de este modo el principio fundamental del concierto educativo que consiste en la libre elección de centro-, al mismo tiempo que puede quedarse con las manos sucias por la suerte que corran los alumnos de los niveles no obligatorios, como es el caso del bachillerato. Así pues, los titulares de un centro de enseñanza privado concertado pueden cerrarlo como si se tratase de una churrería, y con la tranquilidad de conservar los incrementos del patrimonio personal resultado de esa actividad empresarial subvencionada con fondos públicos, que en el caso que nos ocupa se materializa principalmente en un Resultado del Ejercicio en el 2013 de 542.524 euros (con una variación respecto al año anterior de -30%) y en un Activo de 13.353.560 euros (con una variación respecto al año anterior de -23%), cuya anotación principal -cabe suponer ante una cifra tan elevada- corresponde a tres fincas con sus respectivos edificios en la calle Esperança, justo por encima del Passeig de la Bonanova, entre el antiguo centro médico Dexeus y el centro médico Teknon, una zona muy cotizada [4]. Sin embargo, el personal del colegio volverá a sus casas con la incertidumbre del cobro del salario de junio, de la paga extra de verano y de la tramitación de la documentación para cobrar el subsidio por desempleo, al estar las vacaciones de verano de por medio.

"Desde hace unos años, el centro no ha conseguido tener el número de alumnos necesario para poder conseguir pagar todos los gastos que genera un colegio como el nuestro. Durante varios años, hemos intentado buscar salidas a nuestro colegio, pero sin éxito, por lo que hoy resulta imposible mantenerlo abierto más tiempo. Cuando una empresa tiene más gastos que ingresos durante tantos años, termina, lamentablemente, con un cierre, como al que se enfrenta el colegio en estos momentos."
(Fragmento de la carta  enviada por Montse Nogués, en nombre de la titularidad del colegio Stel·la, a las familias el 16.06.2014. El texto completo puede leerse en este enlace: 
 http://somstella.wordpress.com/2014/06/11/acomiadament-de-la-titularitat/
En verdad, el único patrimonio inalienable que tiene un trabajador asalariado es su dignidad, que se manifiesta en el respeto de uno mismo y a los demás y en la defensa de los derechos que tiene como persona y como ciudadano. Quien vive sin respeto y quien renuncia a sus derechos pierde su dignidad. Si esto ya es grave en cualquier ámbito de la vida social, todavía lo es más en un centro de enseñanza por el testimonio personal y la ejemplaridad que deben manifestar siempre las personas que tienen a su cargo la educación de los niños y los jóvenes. Pues bien. El comportamiento de la mayor parte de los trabajadores de colegio Stel·la durante estos últimos tres años deja mucho que desear si lo analizamos desde una perspectiva moral. En contextos de bonanza económica y seguridad laboral, es difícil encontrar en las empresas actuaciones colectivas cuando se vulneran derechos laborales al mirar cada trabajador únicamente por sus intereses particulares, sobre todo si esta vulneración afecta sólo a una parte del personal y mucho más cuando afecta a una sola persona.  La ideología neoliberal ha ganado la batalla ideológica al calar bien hondo en la conciencia de los trabajadores la idea que antes que asalariados son consumidores y que si quieren disfrutar de todas las oportunidades de consumo que les proporciona el sistema capitalista tienen que observar el siguiente imperativo social: la mayor libertad en el consumo se gana con la mayor disciplina y obediencia en el trabajo. En efecto, hoy en día vivimos en un momento de hedonismo grosero, narcisismo e individualismo que rompe los vínculos de clase social y la solidaridad con los más desfavorecidos. En cambio, en contextos de crisis económica y precariedad laboral cabría esperar la actuación contraria, por un simple instinto de conservación que ve en la identificación con un grupo de iguales y en la acción colectiva la posibilidad de defender mejor sus intereses y superar con éxito las amenazas del entorno laboral. Sin embargo, esta lógica que puede observarse en operarios y en profesionales de algún sector, brilla por su ausencia en el personal de los centros privados concertados, donde parece que la defensa de su convenio colectivo no vaya con ellos, cuando posiblemente sea la única contención que queda a la desregularización del sector, tal como pretenden conseguir las patronales para determinar unilateralmente las condiciones laborales.

Todos los asalariados vivimos con preocupación la situación de las empresas en las que trabajamos porque si cierran nos quedamos sin el medio para ganarnos la vida. Ninguna persona normal y en su sano juicio quiere destruir la empresa en la que trabaja. Todo lo contrario, quiere contribuir a su mantenimiento. Si esto es cierto para cualquier trabajador, lo es más para sus representantes sindicales por la responsabilidad que conlleva su función. Un delegado de personal se puede equivocar en las formas, puede errar en la estrategia, pero no se le puede acusar de nada cuando defiende la legalidad vigente y el cumplimiento del convenio existente. Revocar de su cargo a un delegado de personal por defender los derechos laborales es un completo disparate además de un acto inmoral. Y esto es justamente lo que han hecho la mayoría de trabajadores del colegio Stel·la con uno de sus tres delegados, que no es otro que mi amigo. Ciertamente vivimos unos tiempos de oscuridad, en los que el miedo corroe la racionalidad y la valentía es un virtud que escasea. Pero a nadie se le pide ninguna acción heróica. Tan sólo que viva y deje vivir. Si uno no tiene el valor de defender sus derechos, lo mínimo que puede hacer es dejar que otro lo haga. La defensa de los derechos laborales nunca pueda hacer daño a ningún trabajador, sino todo lo contrario, porque tiene como única finalidad combatir la injusticia, un combate con el que todos ganamos salvo los enemigos de la justicia. Pero si este comportamiento inmoral ya es de por sí grave, alcanzó su más abyecta expresión  cuando se trató de manipular a los alumnos y a algunas familias para que denunciasen a ese mismo delegado por supuestas faltas graves en su práctica docente, intoxicando con ello las relaciones entre profesores y de éstos con los alumnos. Lo primero que un alumno espera de sus profesores es que se preocupe por ellos, que los acompañe en su crecimiento personal, y que lo haga de una forma coherente y honesta, que lo tome siempre como un fin y nunca como un instrumento para otros fines ajenos a la buena educación. Cuando un profesor desconoce esta expectativa de parte de sus alumnos y con los juicios de valor que vierte en las clases calumnia a otro profesor, también ignora que con esta actuación inmoral no sólo se descalifica a él mismo sino que arruina la confianza de los alumnos depositada en su colegio. Si se quiere formar la estructura de la conciencia moral de los alumnos, además de garantizar su aprendizaje, se debe evitar someterlos a situaciones de estrés por la violencia simbólica que entrañan determinadas declaraciones.

En fin, lo que ha ocurrido en el colegio Stel·la estos tres últimos años era difícil de imaginar, porque el principal activo que tenía este colegio era el comportamiento moral de la mayoría de los miembros de su comunidad educativa, desde los titulares hasta el personal no docente. Un centro de enseñanza puede soportar muchas carencias, incluso la falta de prudencia y profesionalidad en la gestión empresarial y educativa. Pero esta causa por sí sola no es suficiente, aunque sea necesaria, para que se llegue al cierre patronal. Un centro de enseñanza es más que una empresa, aunque este suplemento no esté considerado ni en el derecho mercantil ni en la normativa de la administración educativa. Porque un centro de enseñanza tiene un intangible, el alma colectiva de la comunidad educativa que sueña en el perfeccionamiento de nuestra humana condición. El buen profesor es un hacedor de ese sueño y en sus clases va relatando su ideación. Cada profesor relata un fragmento de ese sueño y los alumnos participan del mismo en la medida que ese relato les llegue sin interferencias y de forma armoniosa. Es algo parecido a la música que interpreta una orquesta ante el público. Basta que haya unos pocos instrumentos desafinados o un sólo músico que no siga la partitura con el mismo tiempo y expresión para que el público perciba un ruido desagradable y no pueda disfrutar de la experiencia estética de esa malograda interpretación. Pues bien. En mi opinión la causa principal del cierre patronal del colegio Stel·la se encuentra en la miseria moral a la que han llegado la mayor parte de sus miembros, aunque en diferentes grados y por distintos motivos, tal como he tratado de exponer al hilo de algunos testimonios personales de mi amigo y que tal vez requieran una nueva aproximación mejor documentada y más extensa en forma de opúsculo. El tiempo y las circunstancias lo dirán.


August Mann





[1] Ver el informe “El coste de la plaza escolar en la pública y en la concertada. Desmontando un mito interesado” (2014), que se encuentra en formato digital:

[2] Estas actas fueron expuestas en tableros en cada uno de los tres edificios del colegio.

[3] El informe de los indicadores sectoriales de Montvikel, S.A., en el 2013, se puede descargar desde el siguiente enlace:

[4] Véase el anterior informe elaborado por axesor

lunes, 26 de mayo de 2014

IMAGINACION Y FANTASÍA

Boletín de notas de Mariano Rajoy
Una madre nos comenta que su hijo Z, que cursa 1º de primaria en un colegio público, ha recibido de su tutora el siguiente comentario en el boletín de notas trimestral:


Z es un niño con mucha imaginación y fantasía, y eso en ocasiones interfiere en su aprendizaje.


Detrás de esta aparente verdad hay un grave error de apreciación pedagógica. Naturalmente, un niño así suele dar muestras de desatención, a menudo el docente se lo encuentra mirando hacia el techo o la ventana, sin prestar atención a lo que él, todopoderoso, está explicando. Ante esta situación, es necesario saber que:





  • Los niños no tienen un interrumptor de la atención ni de imaginación. No podemos evitar que un niño imaginativo se separe del discurso del docente o de las actividades escolares, porque la imaginación responde a desencadenantes que no podemos controlar, ni el niño tampoco. 

  • Es muy probable que ante las constantes repeticiones que el docente formula sobre un mismo tema, práctica habitual en las aulas, el alumno imaginativo se desconecte porque ya ha captado la información y comienza a aburrirse. Su imaginación le ayuda a evadirse de ese momento en que deja de interesarse por algo que comienza a ser rutinario y monótono. Así que el docente debería plantearse que su práctica puede interferir también en los procesos de aprendizaje de esos alumnos que son más imaginativos y fantasiosos (suelen serlo los introvertidos).

  • La imaginación y la fantasía no son interferencias en el aprendizaje, sino todo lo contrario: son grandes catalizadores. Naturalmente, si pretendemos que aprender consista en memorizar y repetir los contenidos del libro o las explicaciones del docente, el fantasioso no conseguirá ajustarse bien a tales demandas. De esta forma, los procesos escolares acaban con todo tipo de pensamiento divergente y creativo, que es la mayor fuente de riqueza en el desarrollo mental de los niños en vistas a convertirse en adultos competentes en la adquisición por sí mismos de conocimientos relevantes para sus vidas.


Recomendamos a esta tutora que visualice un corto vídeo donde se explica por qué no debe minusvalorar el potencial de la imaginación en los niños:





Y de paso, éste otro:




Héloïse La Nouvelle

jueves, 30 de enero de 2014

UN LIBRO DIGITAL SOBRE A. S. NEILL


Un amigo de este blog nos ha proporcionado el enlace a su libro digital sobre Neill. Se trata de una reflexión crítica sobre la figura de este pedagogo radical y su aportación a la crítica del modelo tradicional de docencia y escuela.

Puede accederse al texto libremente en este enlace.

El autor nos ha permitido publicar parte de su introducción, como muestra de sus intereses a la hora de dedicar un trabajo a este autor tan controvertido.

Héloïse La Nouvelle






Estas notas son el resultado de la lectura completa de su libro y de los textos citados en la bibliografía. Por supuesto, no es un documento cerrado, y el lector encontrará numerosas secciones y párrafos acabados en puntos suspensivos, en tanto que el autor tiene en cuenta que en esos lugares falta información importante. En sucesivas ediciones se llegarán a completar las lagunas informativas que aparecen en el texto. Por ejemplo, con la próxima incorporación a las notas del resultado de la lectura del libro Summerhill hoy, escrito por la hija de Neill, Zoë, en 2006 y publicado en España en 2012.
Estas notas responden a un propósito de divulgación de las ideas pedagógicas de Neill, unas ideas que pueden ser útiles para una revisión crítica de las funciones de la escuela convencional. Esto no significa que apostemos decididamente por un modelo escolar basado en Summerhill. Puede que como escuela privada sea viable, considerando que se trata de un centro donde los alumnos residen y están en cierta manera aislados del mundo e incluso de sus padres. Es muy probable que sólo así sea posible mantener un proyecto como el de Summerhill, pero desde el punto de vista de las necesidades de la educación pública, Summerhill genera un entorno excesivamente cerrado y comunitarista, cuando no adquiere visos de sectarismo; un lugar donde niños de clase media-alta se desarrollan libres y ajenos a un mundo lleno de maldad. En algún momento, Neill afirma que Summerhill es una especie de burbuja protectora y que es necesario que sea así. También es cierto que esta famosa escuela, hoy todavía en funcionamiento, no puede entenderse cabalmente sin la figura de su fundador, fallecido en 1973 pero todavía presente en ella de la mano de su hija Zoë y de alguno de sus nietos, que están vinculados a la gestión del centro y la preservación de su obra.
Ellos continúan aportando a Summerhill ese elemento personal que sirve de modelo a los alumnos del centro, que se organizan ellos mismos a través de una asamblea democrática. La figura del adulto protector es ineludible, por mucho que Neill pretendiera desentenderse de esa figura _y no faltan testimonios de que de alguna manera consiguió pasar desapercibido como figura de autoridad_ a través de una propuesta de educación negativa que quiere desplazar, al menos nominalmente, al maestro como tutor del desarrollo de los alumnos. Pero no, por mucho que los niños sean capaces de autorregularse y de educarse al margen de una sociedad neurótica y unos padres que por muy competentes que sean tampoco se libraran de ciertas neurosis, en realidad esos niños, todos los niños, necesitan una figura adulta en quien confiar en última instancia. Pero esto no es en absoluto una concesión a la pedagogía tradicional, porque, como dijo Rousseau, esa figura adulta debe ser lo más cercana posible al mundo infantil, debe ser capaz de aproximarse al esquema mental de los niños y entenderlo.
No obstante, todo esto supone un gran inconveniente para una propuesta escolar dentro del sistema público. Lo cual no es excusa para desentenderse de Neill. Con él pasa lo mismo que con Marx: ya nadie cree en el comunismo como alternativa a los males del capitalismo, pero no por ello hay que descartar la crítica marxista al capitalismo. Por lo mismo, no podemos dejar de lado la crítica de Neill a la escuela convencional, en sus formas tradicionales o en sus manifestaciones más progresistas. El discurso de Neill va al fondo de la cuestión, es decir, cuáles son las finalidades de la educación y si los métodos que seguimos son coherentes con esos fines. Al menos esto es absolutamente cierto: sus métodos eran coherentes con sus fines.
La pretensión de estas notas reunidas en forma de libro es, pues, recuperar los argumentos críticos de Neill contra la escuela convencional. Son argumentos imprescindibles para un proyecto de pedagogía crítica. Más aún, ineludibles argumentos para una revisión de la didáctica en vistas a hacerla compatible con los últimos avances científicos: inteligencias múltiples, gestión de las emociones en el aula, la cuestión del interés en los procesos de enseñanza y aprendizaje, etc. Siguiendo sus pasos, el lector descubrirá que las ideas de Neill no desentonan con los últimos desarrollos de la teoría de la educación, cuando no se adelanta a ellos.
 
Josep Pradas
 

miércoles, 15 de enero de 2014

LOMCE: CREDERE, OBEDIRE…



UNIDAD DIDÁCTICA 

SOBRE EL VALOR DE OBEDECER


Primer día de clase de la asignatura Valores Éticos, alternativa a la Religión. En realidad, Religión debería catalogarse como Alternativa a Conocimiento, pero siguen siendo las otras asignaturas las alternativas a, como si Religión fuese la primera opción cognitiva. Es el valor de creer. Importante, porque sin el valor de creer asumido, es difícil activar el valor de obedecer.

Entrando en materia. El profesor de la asignatura entra en la clase, serio y compuesto. Esto es importante. Inmediatamente pide a los alumnos que se levantes de sus asientos. Todos en pie. Naturalmente, algunos van a quedarse sentados. Posiblemente se imponga el silencio, porque la orden va a producir cierto impacto entre los alumnos. Seguidamente, el profesor pedirá que se identifiquen los alumnos que se han quedado sentados. Anotará sus nombres y de quienes protesten. Sin dar mayores explicaciones. Y finalmente pedirá que tomen asiento.

_Esta es la primera lección de la asignatura: el valor de obedecer_ dirá.

Seguidamente preguntará a los que no se han levantado, por qué han desobedecido. Les pondrá un positivo. ¡Vaya mierda!, dirán los que obedecieron. Expresarán su malestar alegando excusas. La respuesta pertinente del profesor: si no os gustaba la idea, ¿por qué habéis actuado así? Los que han obedecido han creído que iba en serio, y han temido las consecuencias de desobedecer al señor profesor. El miedo se ha impuesto sobre su voluntad, y se han comido la mierda.

La pregunta siguiente: ¿de verdad puede tener valor algo que se activa por el miedo? En realidad, los alumnos han creído que su profesor ejerce un cierto poder, y ese poder ha podido más que su resistencia a obedecer. Pero no se han preguntado por el valor ético de su obediencia: ¿puede tener valor el deber de actuar por la voluntad de otro? ¿Hay que creerse esto para aprobar la asignatura? (seguro que algunos alumnos se lo preguntan). ¿Qué valor puede tener la obediencia frente a la posibilidad de actuar según la voluntad de cada uno? ¿No es eso la libertad de poder elegir que tanto alaban los ideólogos del liberalismo económico? ¿No será que esa libertad estará en realidad limitada a las diversas marcas de productos en el supermercado? Creer y obedecer servirán, pues, de límites a esa peligrosa herramienta que es la voluntad individual, la libertad de pensar.

_Pero, ¿quién soy yo? ¿Cómo es posible que yo represente tanto poder?_ se pregunta el profesor.

El profesor, efectivamente, representa al poder en la institución escolar. Puede aprobar, suspender, amonestar, arruinar tu vida futura. Es el eslabón principal de la cadena que te colgarán cuando seas adulto, esa cadena que te atará para siempre a la gran rueda. Él mismo forma parte de la gran rueda, es un pequeño resorte que se  rige por el movimiento general del conjunto de ruedas, desde la primera hasta la última, transmitiendo un flujo de órdenes desde arriba hasta abajo de todo, donde están esos aspirantes a adultos deseosos de integrarse en ese flujo de movimiento. Pero aún están a tiempo de captar el carácter impositivo de toda esta gran mentira. Se trata de captar el valor cívico de la incredulidad. No te tomes en serio a ese profesor estirado que ordena que te levantes. Un día te ordenarán que pulses un botón que activará un misil, y también te lo creerás. Todas las catástrofes morales han sido más fruto de la obediencia crédula que de la desobediencia incrédula. La bomba atómica, los campos de exterminio, las grandes batallas, las guerras civiles, los desastres ecológicos, la explotación laboral, son el resultado de complejos procesos de credulidad y obediencia. Así que es muy importante que la incredulidad y la desobediencia sean dotadas de valor cívico. Sin ellas, los negros americanos todavía rezarían aparte, comerían aparte, estudiarían aparte; sin ellas, las mujeres musulmanas no pueden conducir, no pueden estudiar, no pueden hablar. Ese es el valor de la obediencia y la credulidad.

Pero si los alumnos prestan atención, no resulta tan difícil obstaculizar el flujo de la obediencia y la credulidad. La gran rueda queda lejos, y naturalmente será muy difícil y costoso pararla. Un individuo no es nada más que un grano de arena. Y la gran rueda dispone de muchos individuos dispuestos a obedecer. El profesor, por ejemplo, su pequeño transmisor de órdenes. Pero fíjense ustedes, alumnos, que es muy fácil inutilizar toda la energía que se invierte en hacer circular las órdenes desde arriba hasta al profesor: basta con desobedecer al profesor y dejar de creer en todo lo que dice sobre el valor de obedecer, según se puede leer en el libro de la asignatura “Valores Éticos”. El profesor no es más que un sicario, un minúsculo obediente por temor del poder, incapaz de asumir el valor de la libertad de pensar.


Héloïse La Nouvelle






sábado, 7 de diciembre de 2013

NEILL, LA COMIDA, LOS MODALES Y LOS PARIENTES


SELECCIÓN DE TEXTOS DE A. S. NEILL
En cuanto a los modales en la mesa, Neill advierte que no tienen nada que ver con la etiqueta y la cortesía. Los buenos modales son el resultado de una educación en la libertad, aunque podría ocurrir que esos niños libres coman los guisantes con cuchillo. Los modales auténticos consisten en los demás y sentir por ellos (empatía), que es una forma ética de hallar los límites de la propia libertad en la libertad de los otros, pero que es el resultado de una educación en la libertad y la superación adecuada de la etapa infantil, eminentemente egoísta. No es algo que se aprenda a base de implementar hábitos de cortesía en la mesa.

Los modales no debieran enseñarse nunca. Si un niño de siete años quiere comer con los dedos, debe tener libertad para hacerlo. A ningún niño se le debe ordenar que se conduzca de cierta manera, para tener la aprobación de tía María. Sacrifíquense todos los parentescos y vecindades del mundo antes que echar a perder un niño para toda la vida haciéndole portarse insinceramente. Los modales vienen por sí solos. Los antiguos summerhilleses tienen excelentes modales, aunque algunos de ellos lamían sus platos cuando tenían doce años. A ningún niño se le debe obligar, ni siquiera estimular, a decir muchas gracias.

Este problema de límites se complica con la intervención de los parientes, que además presionan para establecer sus puntos de vista sobre modales y moralidad.

Muchos de mis alumnos sufren demasiado de parentitis. En estos momentos siento grandes deseos de tener una conversación acrimoniosa con los siguientes parientes de mis alumnos: dos abuelos (religiosos), cuatro tías (religiosas y mojigatas), dos tíos (irreligiosos y moralizadores). Prohibí severamente a los padres de uno de mis alumnos que le permitieran visitar a su abuelo, muy amante de las llamas del infierno, pero me contestaron que sería imposible tomar una medida tan radical. ¡Pobre niño

Siempre es preferible, si es posible, que los abuelos vivan separados de los niños, y no con ellos. Lo que suele ocurrir es que los abuelos insisten en formular una ley para la crianza de los niños, o que los estropeen viendo en ellos únicamente lo bueno o lo malo. En los malos hogares los niños tiene cuatro jefes en lugar de dos. Aun en los buenos hogares suele haber tirantez porque la mayor parte de las veces los abuelos insisten en imponer sus anticuadas opiniones sobre la infancia. Los abuelos propenden con frecuencia a echar a perder a los niños con un amor excesivamente posesivo. Suele ocurrir esto cuando la abuela no tiene verdadero interés en la vida después de haber crecido su propia familia. La tercera generación le da la oportunidad de empezar su tarea de nuevo. Con la idea de que su hija o su nuera es incompetente como madre, la abuela interviene, y tiran del niño en dos direcciones, y el niño es capaz de substraerse a ambos lados. Para un niño, un hogar dividido significa un hogar sin amor, bien sea la división entre la madre y la abuelita o bien entre marido y mujer. Aunque la división se le oculte sutilmente al niño, éste nunca es engañado. Siente, sin ser consciente de ello, que en su casa no hay amor.

Y aún más, en relación con la comida:

En Summerhill tratamos a los niños como iguales. En general, respetamos la individualidad y la personalidad del niño exactamente como respetaríamos la individualidad y la personalidad  de un adulto, sabiendo que el niño es diferente del adulto. Nosotros los adultos no exigimos que el tío Bill tenga que dejar limpio su plato, sino le gustan las zanahorias, o que el padre deba lavarse las manos antes de sentarse a comer. Corrigiendo constantemente a los niños, los hacemos sentirse inferiores, ofendemos la dignidad natural. Todo es asunto de valores relativos. En el nombre del cielo, ¿qué importa realmente si Tommy se sienta a la mesa sin lavarse las manos?
Héloïse La Nouvelle

domingo, 15 de septiembre de 2013

RICHARD MULCASTER, pionero de la pedagogía crítica


RICHARD MULCASTER (1530-1611)


Pedagogo inglés que se avanzó 250 (a Rousseau) años al teorizar sobre la necesidad de atender a las diferencias individuales y de ajustar los procesos de enseñanza a esas diferencias.

Fue el primer director de la Merchant Taylor’s School, en Londres, que era la escuela más grande de su época. Allí estableció un riguroso currículum escolar, con enseñanza de latín, griego y hebreo. Recuérdese que en aquella época, la educación pública no existía, las clases altas contrataban maestros privados para sus hijos. Esta escuela, todavía en funcionamiento (enlace), estaba sostenida por la Merchant Taylor’s Company, destinada a los hijos de las familias asociadas a esta empresa.

Contra las ideas de su época, apostó por el inglés como lengua vehicular en la enseñanza, en detrimento del latín, que debía ser reservado para los niveles académicos más altos, como la universidad.

Los maestros debían tener formación universitaria, para asegurar unos niveles mínimos de calidad. Recuérdese que, a finales del siglo XVIII, una persona de origen modesto y sin apenas estudios, como Thomas Paine, fue maestro de escuela. Recuérdese que, hasta hace pocos años, los maestros españoles debían cursar una diplomatura de 3 años, en lugar de una licenciatura de 5. 

Mulcaster fue también pionero en la introducción de las prácticas deportivas como elemento de importancia educativa en la escuela. De hecho, fue el primero en formar un equipo de fútbol, y de hecho fue él quien dio nombre a este deporte, practicado entre los ingleses desde el siglo XIII.

Además del deporte como medio de relajación de los alumnos, consideraba importante el contacto con la realidad cercana, el conocimiento del lugar y del mundo natural, y por ello pensaba que las escuelas debían estar situadas cerca de los campos.

Mulcaster creía también conveniente que hubiese una estrecha relación entre los maestros y las familias de los alumnos.

Obras:
Positions (1581).
The First Part of the Elementarie (1582).

Héloïse La Nouvelle

lunes, 26 de agosto de 2013

La LOMCE a examen (actualización definitiva)

A partir del texto del proyecto de reforma educativa del Gobierno de Mariano Rajoy, en manos del ministro de educación, Dr. Wert (interés en alemán), procedemos a hacer un análisis pormenorizado de su contenido, pormenorizado y crítico, para ver sus pros y contras. Sin duda encontraremos ambas cosas, porque todas las leyes son perfectibles, y ésta no es tan rupturista como algunos sindicatos se empeñan en presentar, pues sólo pretende modificar parte del articulado de la LOE, ley socialista promulgada en 2006 (3 de mayo). Así que será una reforma descafeinada, y quizás haya desengaños por ambos lados del espectro.

El texto puede leerse en este enlace: Proyecto de Ley de Mejora de la Calidad Educativa
En este otro enlace podemos ver cómo vende el Ministerio su proyecto de reforma: Resumen

Vamos a hacer un recorrido temático por el texto, para evitar somnolencias inútiles. Pero nos detendremos en el primer capítulo previo al articulado, titulado "Exposición de motivos" (págs. 1-11), que es donde el señor Wert justifica la necesidad de una reforma sobre la reforma. En sucesivas entradas analizaremos el contenido del articulado que se modifica.

Lo primero que nos llama la atención es que las tres primeras páginas parecen haber sido redactadas por encargo. Le han pedido unas líneas a Howard Gardner y a Eduardo Punset:

"Todas las personas jóvenes tienen talento", "pero la naturaleza de este talento difiere entre ellas."
"Todos y cada uno de los alumnos serán objeto de una atención, en la búsqueda de desarrollo del talento."
"El sistema educativo debe contar con los mecanismos necesarios para reconocerlo y potenciarlo" [el talento].

También han solicitado la ayuda de algún pedagogo progresista, en la más pura tradición rousseauniana, sección Freire, para explicar que quieren:

"Formar personas autónomas, críticas, con pensamiento propio."
"Que convierta la educación en el principal instrumento de movilidad social, ayude a superar barreras económicas y sociales y genere aspiraciones y ambiciones realizables para todos."
"Compromiso con una educación de calidad como soporte de la igualdad y la justicia social."
 "La escuela moderna es la valedora de la educación como utopía de justicia social y bienestar"
"Propiciar el oportuno cambio metodológico, de forma que el alumno sea un elemento activo en el proceso de aprendizaje" (pág. 4). En realidad, esto no es nuevo (Rousseau), y no creo que implementar esta orientación de la didáctica en el alumno sea un cambio metodológico, salvo que quieran realizarlo de verdad, porque en algunos centros escolares aún no lo conocen. Si se van a empeñar hasta las cejas en que ese método se use con efectividad, tienen mi apoyo. Pero resulta engañoso hablar de renovación didáctica centrada en el alumno, si al final de las etapas de ESO y Bachillerato los alumnos van a enfrentarse a exámenes finales para poder obtener una titulación, exámenes que van a estar centrados no en ellos y sus capacidades individuales sino en el contenido curricular que han de superar mediante memoria, lápiz y papel. Toda la diversidad de estilos de aprendizaje que pretende ser tenida en cuenta en esa nueva meotodología va a ser uniformizada en esa hoja de papel sobre la que el alumno va a volcar todo el contenido que haya sida capaz de memorizar.
 

Hasta aquí, nada que objetar. Esta ley dice todo lo que dicen las leyes educativas, las programaciones de los maestros y los proyectos educativos de los centros escolares en sus primeras tres páginas. Todo palabras que luego, en las prácticas diarias, son como las hojas caídas del árbol, juguetes del viento.

Seguidamente vienen otros elementos no tan idealistas. Es evidente que todo proyecto educativo serio necesita rendir cuentas ante la realidad, que al fin y al cabo es quien exige cambios. Toda esta reforma tiene que ver con los altos índices de fracaso escolar del sistema público español, y con la necesidad de adaptarlo a las exigencias sociales y económicas. Y así se manifiesta en el texto:

  • "Uno de los objetivos de la reforma es introducir nuevos patrones de conducta que ubiquen la educación en el centro de nuestra sociedad y economía" (pág. 2).
  • Los cambios sociales lleva a una continua "adecuación del sistema educativo a las exigentes demandas de aprendizaje" (pág. 3).
  • Preocupación por el fracaso escolar como principal causa del fracaso o la exclusión social y laboral. Los alumnos que fracasan o abandonan se incorporan a la vida laboral en condiciones de desventaja que los abocan al desempleo o a ocupaciones de escaso valor añadido, en unas circunstancias de economía global casa vez más exigentes en el ámbito de la formación de los trabajadores (pág. 3).
  • La sociedad demanda nuevos perfiles de ciudadanos y trabajadores, más sofisticados y diversificados. La educación estará al servicio de la formación de personas activas, curiosas, emprendedoras e innovadores, mediante la adquisición desde edades tempranas de competencias transversales: pensamiento crítico, gestión de la diversidad, creatividad, capacidad comunicativa, confianza individual, entusiasmo, constancia y aceptación del cambio, porque el proceso de aprendizaje no se termina en el sistema educativo, sino que se proyecta a lo largo de toda la vida de la persona (pág. 4; la cursiva es mía, dado que son factores contrarios al pensamiento crítico y creo que son los que realmente cuentan en este proyecto de readaptación a la realidad económica).
  • Revisión y simplificación curricular, que deberá tener en cuenta las necesidades de aprendizaje vinculadas a los acelerados cambios sociales y económicos que estamos viviendo (págs. 8-9). Éste es uno de los principales medios de adaptación del sistema educativo al medio social, añado.
  • Con la recuperación de la Formación Profesional se pretende mejorar la empleabilidad de los ciudadanos y la competitividad de la economía. Adaptación de la oferta a los requerimientos de los sectores productivos (pág. 10).


La preocupación por las tasas de fracaso escolar y de abandono es inevitable, dado que las evaluaciones de PISA no dejan muy bien parado al sistema español:

  • Tasa de abandono temprano: 26,5 % en 2011 (frente al 13,5 % de media europea).



Propuestas concretas desarrolladas en el articulado:

  • Flexibilización y adelanto de itinerarios (ya veremos cómo se articula). Se supone que habrá pasarelas que permitirán la reversibilidad entre los diferentes itinerarios (pág. 9). El problema de los itinerarios no es que se implanten demasiado pronto (de hecho, se puede decir que se implantan tarde, en 3º de ESO). El problema es que el diseño de los itinerarios se establece a partir de las dificultades, que no de las capacidades; y no puede hacerse así porque las evaluaciones no buscan detectar capacidades sino dificultades. Ese es el gran problema del sistema educativo, sea cual sea el partido que lo diseñe. En realidad, el tema de los itinerarios puede parecer muy progresista, pero en realidad no van a pretender seguir el desarrollo lineal de los intereses del alumnado, sino satisfacer su adaptación forzosa a los intereses de la economía, como demuestra el hecho de que son, en realidad, irreversibles.
  • El primer desvío del itinerario principal se establece al finalizar 2º de ESO o cumplir 15 años, sin expectativas de conseguir superar el segundo ciclo. Al pasar al itinerario de FP Básica (a propuesta del equipo docente a los padres), el alumno entra en un camino sin retorno que ya no le permitirá aprobar el graduado de ESO, sino que le obliga a transitar por los módulos de FP. Sólo eso es un factor de desprestigio para el itinerario profesional.
  • El primer doble itinerario se establece en 3º de ESO (art. 24 modificado, pág. 20): los alumnos habrán de escoger entre matemáticas aplicadas a las enseñanzas académicas y matemáticas aplicadas a las enseñanzas profesionales; la elección es libre, aunque habrá un asesoramiento desde el equipo docente. Si el equipo docente detecta dificultades, entonces desviará a los alumnos hacia las matemáticas profesionales, más asequibles. No obstante, la elección de esta vía no impide en 4º de ESO volver a la opción académica (pág. 21).
  • En 4º de ESO hay que escoger entre dos itinerarios (art. 25 modificado, págs. 21-22). Primer compromiso, porque la elección condiciona buena parte del currículum y determinará el tipo de evaluación final de ESO, porque habrá un bloque de asignaturas específicas de cada itinerario. Hay que elegir entre enseñanzas académicas (iniciación al Bachillerato) y enseñanzas aplicadas (iniciación a la Formación Profesional).
  • Simplificación del currículum en 3 bloques de asignaturas: troncales, específicas y de libre configuración autonómica. El gobierno central establece los mínimos de las asignaturas troncales y específicas, así como el diseño de las pruebas finales de estas asignaturas en 6º de Primaria, 4 de ESO y Bachillerato. Las administraciones educativas autonómicas podrán establecer lo mismo respecto de las asignaturas de libre configuración, como por ejemplo las lenguas cooficiales. Por otro lado, los centros docentes también podrán completar diversos aspectos de los contenidos y métodos de las asignaturas de los tres bloques. De hecho, a los centros se les reconoce la posibilidad de definir e implantar sus propios métodos pedagógicos y didácticos, dentro del régimen de autonomía de que disfrutan (Artículo 6 bis, añadido, en págs. 14-15; art. 24 modificado, págs. 19-20). Esto puede alterar las pretensiones iniciales de exigencia de renovación pedagógica, porque puede dar pie a la recuperación de metodologías directivas no centradas en el alumno.
  • Las lenguas cooficiales se consideran de libre configuración autonómica, con un tratamiento curricular y evaluativo análogo a la lengua castellana (págs. 18, 20-21).
  • Evaluación continua y global (es decir, progreso en el conjunto de las áreas) (art. 20 modificado, pág. 18).
  • Evaluaciones externas y transparentes de fin de etapa (diseñadas por el Gobierno central, realizadas por las administraciones autonómicas y aplicadas y corregidas por personal externo a los centros (art. 144). En connivencia con la OCDE. Se les supone un carácter formativo y de diagnóstico, medios para obtener información sobre el desarrollo académico y competencial de cada alumno, y para permitir tomar decisiones sobre su futuro (págs. 7 y 8).
  • Hay una primera evaluación final en 3º de primaria, de carácter competencial (lenguas y matemáticas), que se realiza con el fin de detectar dificultades (art. 20 modificado, pág. 18). Como siempre, no se realiza con el fin de detectar capacidades y generar itinerarios sobre esos datos.
  • Hay una evaluación final de primaria (art. 21 modificado, pág. 19). Será de carácter competencial, con pruebas de lenguas, matemáticas, ciencias y tecnología. Los criterios de evaluación serán establecidos por el Gobierno central, y la prueba será, nuevamente de carácter informativo y orientador. Es decir, nuevamente, las dificultades detectadas serán traspasadas a los docentes de la ESO, que tenderán a olvidar las capacidades.
  • Al final de cada curso de ESO se extenderá un informe de resultados y objetivos alcanzados, más consejos sobre incorporación a programas de mejora de rendimiento, o eventualmente el traslado a un ciclo de FP básico, a partir de 2º de ESO) (art. 28, pág. 26).
  • Evaluación final de ESO. Se podrá elegir entre el examen de itinerario académico o aplicado, con independencia del itinerario seguido; se podrá optar por ambas vías a la vez (art. 29, pág. 26). Los criterios de evaluación serán establecidos por el Gobierno central. Por eso dicen que hay reversibilidad en los itinerarios. Pero, ¿de qué sirve poder elegir opción de evaluación si no se han adquirido los conocimientos específicos de cada itinerario?
  • El título de ESO tendrá una mención específica a la opción por el cual se obtuvo, académica o aplicada. En la nota del título intervendrán, en diversas proporciones, la nota de la evaluación final, más la nota final de ESO (art. 31, págs. 27-28). La evaluación final puede repetirse en sucesivas convocatorias, para aprobar o subir nota, o para cambiar de opción. Siempre se conservará la nota más alta obtenida (art. 31, pág. 27).
  • Se podrá acceder al Bachillerato a través de la superación de la evaluación final de ESO (opción académica). A esta opción se pueden presentar los que hayan seguido el itinerario de enseñanzas aplicadas, pero a esto no se le puede llamar reversibilidad.
  • Evaluación al final de Bachillerato, a la que se accede con todas las asignaturas aprobadas, y sin la cual no se obtiene el título de Bachiller ni la posibilidad de hacer la prueba de acceso a la universidad. Si no se aprueba, se obtiene un certificado. La prueba se puede realizar en diversas convocatorias, y se guarda la nota más alta obtenida. El diseño de la prueba corresponderá al Gobierno central (arts. 36bis y 37).
  • Autonomía de los centros, habrán de demostrar el uso eficiente de los recursos públicos.
  • Aumento de la autonomía y la capacidad decisoria de equipos directivos y director: oportunidad de ejercer un mayor liderazgo pedagógico y de gestión (pág. 7). Todo ello se articula dando a los directores de centros capacidad para tomar medidas de calidad, tales como rechazar interinos que no consideren idóneos, establecer requisitos previos a los aspirantes, sean funcionarios o interinos, y gozar de autoridad semejante a los agentes de la policía (sus declaraciones tendrán valor probatorio y disfrutarán de la presunción de verdad) (arts. 122bis y 124.3). Es decir, que en caso de conflicto de intereses, los intereses de las familias estarán siempre supeditados a las consideraciones del director. A nadie se le escapa que no es lo mismo un director de escuela que un guardia de tráfico, porque éste es generalmente imparcial al no estar implicado en el conflicto entre dos conductores, pero el director de la escuela puede convertirse en juez y parte, dado que pertenece al ámbito donde aparece el conflicto.
  • Actualización de los espacios didácticos a las nuevas tecnologías, para favorecer a los alumnos con dificultades y también a los más motivados. Se pretende que las TIC sean la pieza fundamental en el desarrollo de las nuevas metodologías (¿cuáles?), y una herramienta clave en la formación del profesorado (pág. 10).
  • Desarrollar hábitos de trabajo, creatividad, etc. (artículo 17 bis, en pág. 16).
  • Programas de mejora de rendimiento, en 2º y 3º de ESO, dirigidos preferentemente a alumnos que presenten dificultades de aprendizaje no imputables a falta de estudio o esfuerzo (art. 27, pág. 24). Esto se arregla con programas de mejora del interés, mediante cambios metodológicos efectivos. La falta de estudio o esfuerzo es siempre imputable a desmotivación i desinterés, a su vez imputables a problemas metodológicos o a carencias en los docentes. En caso de repetición de curso, se establecen programas de refuerzo obligatorios, específicos en relación con las dificultades detectadas (art. 28, pág. 25).
  • Educación plurilingüe: fluidez en una lengua extranjera, como mínimo.
  • Lenguas autonómicas: tienen el mismo tratamiento que la lengua castellana, tanto en currículum, que dependerá específicamente de cada comunidad autónoma, como en la evaluación (art. 29, pág. 26; Disposición adicional 39).No obstante, la ley pretende poder garantizar la enseñanza en castellano si así se solicita por parte de las familias (garantía de derechos lingüísticos) (Disposición 38, nueva). Se pretende que el castellano no se convierta en causa de discriminación escolar, por lo que el alumno que lo solicite no podrá ser atendido individualmente en esa lengua, sino que deberá mantenerse la integración en el aula, o pasarlo a un colegio que garantice la enseñanza en castellano, que en el caso de Catalunya sólo puede ser un colegio privado; el coste de esta operación correrá a cargo de la comunidad autónoma que deba procurar ese servicio (Disposición adicional 3º). Propone también que el castellano se integre en otras asignaturas, para reequilibrar su proporción como lengua vehicular.
  • Recuperar la Formación Profesional, recuperar alumnos. Modernizar la oferta de estudios profesionales, y adaptarla a las demandas del mercado. Se establece un ciclo de Formación Profesional Básica, gratuita, dentro del periodo de enseñanza obligatoria, como alternativa a la ESO, por no poder promocionar al segundo ciclo de ESO (modificación del artículo 3.10 de la LOE, pág. 13 del texto, y art. 39). A los grados medio y superior de FP se accederá al acabbar ESO en el itinerario de enseñanzas aplicadas, o mediante el título de Bachiller, o con el título de FP Básica, e incluso con el Bachillerato conseguido sin evaluación final. A eso esta ley le llama reversibilidad. Por otro lado, la obtención del grado superior de FP permitirá el acceso a la universidad, pero antes pasando por la evaluación final de bachillerato.
  • Educación para la ciudadanía democrática (apdo. XIV), según recomendación del Consejo de Europa (2002). Este proyecto considera esta cuestión esencial para promover una sociedad libre, tolerante, justa, etc., para la adquisición de competencias sociales y cívicas. Por ello, convierte el tema en transversal: ha de estar presente en todas las asignaturas y en la dinámica cotidiana de los procesos de enseñanza y aprendizaje. O lo que es lo mismo, se puede prescindir de la asignatura, y se supone que se impartirá en los contenidos de matemáticas, física, química, geología, biología, tecnología, lenguas, etc. Sin embargo, no se suprime, sino que se plantea como alternativa a la Religión a lo largo de toda la Primaria y la ESO (art. 18 modificado, en pág. 17).
  • La Religión se considera asignatura específica en todos los cursos de primaria y secundaria, que deberá tener una alternativa de Valores éticos y cívicos (primaria) y Valores éticos (ESO) (art. 18 modificado, en pág. 17; art. 24 modificado, pág. 20). La religión católica será de oferta obligatoria por los centros, y de elección voluntaria por las familias o los alumnos; la oferta de otras religiones dependerá de los acuerdos con las diferentes confesiones (Disposición adicional). La determinación del currículum, el material didáctico y los mecanismos de evaluación se dejan en manos de las autoridades religiosas [SIC] (pág. 63). Interesante desliz del redactor: se refiere así a los organismos católicos, no a los de otras confesiones; la Iglesia tiene autoridad para el redactor y el legislador de esta ley, no es una mera asociación civil, los obispos son autoridades por encima de la soberanía popular.
  • Segregación por sexos: la ley Wert considera que tal medida no contribuye a la discriminación, siempre que no comporte un trato desfavorable a las familias elijan semejante opción (arts. 84.3 y 116).
  • El tratamiento de las altas capacidades, de que se hace eco la web en que se resume la LOMCE, se queda en agua de borrajas, dado que todo ello se relega a las competencias de las administraciones autonómicas (como todo aquello que se considera irrelevante, como las lenguas periféricas) (art. 76).